01 June 2012

José Luis Sampedro y escepticismo. O foie gras y mermelada


El famoso texto que circula por Internet, "Querido señor presidente: es usted un hijo de puta", falsamente atribuido a José Luis Sampedro y del que ya se habló, es en realidad un post titulado "El presidente del país de los horrores", escrito por Aarón Reyes Domínguez en su blog personal.

La falsa autoría ha llegado a tal magnitud que el propio José Luis Sampedro ha tenido que desmentirlo:

¡AVISO IMPORTANTE! 
El viernes 11 de mayo de 2012, en la página web Izquierda Digital, se publicó el artículo titulado "Querido señor Presidente: es usted un hijo de puta. Usted y sus ministros ", atribuyendo FALSAMENTE la autoría a José Luis Sampedro, dicen los responsable de la página web que por error y así consta en una aclaración posterior. 
Lamentablemente a pesar de la corrección, el texto sigue circulando atribuido a José Luis Sampedro. Por esta razón, José Luis Sampedro desea desde su página web desmentirlo y manifestar su descontento. 
Al mismo tiempo confía en que sus lectores y seguidores, conocedores de su estilo, no necesiten de esta nota para saber que él es cuidadoso con el estilo, el tono y el lenguaje sin sustituir argumentos por insultos.

Vuelvo a sacar el tema a colación porque dicho escrito sigue siendo mencionado en comentarios con personas inteligentes, con carrera universitaria y que dominan media docena de idiomas. Queda demostrado una vez más que la actitud escéptica poco tiene que ver con la formación o habilidades intelectuales.

Cuando este tema sale a colación y menciono que Sampedro no es el autor de ese texto, la respuesta, igual que ocurrió con el de Pérez-Reverte, suele ser: "pues me da igual", seguir hablando, e incluso mirarme con mala cara. Ni siquiera un, "¿ah sí?", "¿en realidad no es suyo?", "ya me pasarás el enlace", etc... y reflexionar acerca de ello. Eso después de haber elogiado a Sampedro por sus libros, por su faceta de economista, es decir, de haber usado un argumento de autoridad para dar peso y validez a un texto que ni siquiera fue escrito por esa persona. Además de que, curiosamente, la misma persona había estado debatiendo minutos antes del grandísimo daño que tiene Internet para difundir y hacer circular mentiras, rumores, etcétera. Curioso, ¿no?

Otra gente, más buena y sensata, sí muestra interés, te escucha, y acaba diciendo: "Pues vaya chasco. ¿Pero cómo puede haber gente que se dedique a difundir estos textos por Internet atribuyendo falsas autorías? No me lo puedo creer". Y, efectivamente, no se lo pueden creer, porque a la semana siguiente, vuelven a recibir otro texto por e-mail que tiene toda la pinta de bulo y vuelven a creérselo e incluso reenviártelo y comentarlo contigo.

Es por cosas como ésta (lo fácil que es hacer circular mentiras que pueden llegar a daños u ofensas personales, económicas, etc... porque la gente se lo cree todo) por las que el escepticismo es una actitud sana, por la que hay que remitirse siempre a los hechos y hablar claro, y por las que hay que ser muy cuidadoso eligiendo "redes o personas de confianza".

No sé si recuerdan el tema de Ricky Martin y la mermelada. En ese momento (yo iba al instituto) casi todos nos lo tragamos porque resulta muy difícil no creer a un compañero que ves todos los días perjurando, todo serio, que había visto el vídeo.

No sólo se dio por hecho, sino que el debate pasó a ser otro: ¿Fue foie gras o mermelada?



Saludos.

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